dr. Ricardo Orozco

16. ¿Cuál es el número máximo de flores y de tomas por prescripción?

No hay un consenso unificado sobre el número de flores por prescripción. Yo personalmente no rebaso las 9, aunque en muchas ocasiones no son necesarias tantas. No es cierto que a más esencias menos efecto. Hay historias del propio Bach, donde se suman nueve esencias. Existe un punto individual de saturación que hace que un alto número de esencias den una información muy dispersa que no se puede decodificar. Pero esta cantidad puede variar de una persona a otra. Lo que sí es cierto es que un número grande de esencias en el tratamiento plantea un problema metodológico de seguimiento de los casos, ya que cuesta más saber qué esencias están trabajando en qué planos, o de cuáles se puede prescindir.

El tema es que existen situaciones en que un solo hecho ya nos remite a varias. Por ejemplo, un accidente del pasado muy traumático con una gran carga emocional donde el pánico jugó un papel importante y que nos martillea la mente continuamente.
Las flores serían: STAR OF BETHLEHEM como destraumatizante global. Como no es una flor muy específica, debe ser reforzada con ROCK ROSE para tratar el pánico incrustado en nuestro sistema energético. HONEYSUCKLE trata el excesivo peso del pasado en todo sentido y WHITE CHESTNUT para la reiteración mental del recuerdo.

Mucha gente cree que el número de tomas es siempre de 4 al día, pero esto sólo es válido para niños. Para adultos es lo mínimo. Muchos clientes no responden hasta que toman 6 u 8 dosis. En situaciones de extrema urgencia, la frecuencia de tomas puede ser de cada 5 segundos, hasta la mejora del cuadro. Por el contrario, existen algunos casos de personas especialmente sensibles a las flores que deben ingerir menos de 4 tomas al día, pero esto es bastante inusual.

En cualquier caso, la cantidad de gotas por toma es siempre de 4, y en esto sí que hay un consenso entre la mayoría de los autores, ya que está comprobado que lo que acelera el tratamiento no es la cantidad de producto ingerido por toma, sino la frecuencia en la administración de la prescripción.

No parece una buena idea que el cliente se administre las tomas según su propio criterio, ya que esto es partir de una base generalmente idealizada según la cual estamos siempre en una disposición intuitiva óptima. Pensemos que el ego, que en ocasiones arbitra resistencias a los cambios o a la información contenida en las esencias, puede muy bien decidir que no necesita las flores, olvidándose de tomarlas.